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Fotos de la Red Wayuri

La llegada de la conectividad a la Amazonia se ha presentado en los últimos años como un paso decisivo hacia la inclusión social, el acceso a los derechos y la integración de territorios que han sido históricamente marginados de las políticas públicas digitales. Programas de inclusión digital como WiFi-Brasil y Aprender Conectado prometen ampliar sustancialmente el acceso a internet. En la campaña del programa Norte Conectado, el Gobierno federal anuncia la conexión de millones de personas a través de más de 3.000 kilómetros de cables de fibra óptica tendidos a lo largo de los ríos, con la promesa de llevar internet a municipios remotos y reducir el llamado “costo amazónico” y los riesgos para el medio ambiente. De acuerdo con estos programas, usar infovías fluviales es una estrategia para reducir el impacto ambiental y evitar la construcción de nuevas rutas en la selva.

En la práctica, sin embargo, la conectividad que llega a los territorios sigue siendo frágil, discontinua y desigual: los pueblos indígenas, quilombolas y ribereños viven todavía con redes inestables, falta de electricidad regular, equipamiento inadecuado y precios incompatibles con la realidad local. 

Lo que dejó la COP30 en materia de conectividad

La 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), celebrada en la ciudad brasileña de Belém en noviembre de 2025, situó a la Amazonia en el centro del debate climático global. La conectividad figuró repetidamente en los discursos de Gobiernos y organizaciones internacionales como herramienta estratégica para el monitoreo ambiental, la educación a distancia, la telemedicina y la participación social. Además, los programas de infraestructura digital y las políticas de inclusión digital en la Amazonia fueron presentados como ejemplos de “innovación sostenible”, con capacidad para integrar la región en las cadenas globales de conocimiento y financiamiento climático.

Sin embargo, terminada la conferencia, persisten las deficiencias en la conectividad de las periferias y los territorios indígenas de la Amazonia. Dirigentes indígenas han advertido que, sin la participación de la comunidad, se corre el riesgo de que internet reproduzca viejas formas de colonialismo: la recopilación de datos sin consentimiento, la vigilancia de los territorios y la dependencia de grandes empresas tecnológicas, como ocurre con la conectividad a través de Starlink, la red global de satélites de órbita baja (LEO, por sus siglas en inglés).

En la COP30 se discutió la importancia de contar con políticas públicas para la inclusión digital que preserven el medio ambiente y se resaltó que la conectividad es una condición fundamental para la justicia climática: sin internet, las comunidades no acceden a alertas de fenómenos extremos, políticas de reparación ni espacios de toma de decisiones. Otro punto importante es que la conectividad continúa pensándose “de afuera hacia adentro”, bajo la influencia de intereses geopolíticos y corporativos y lejos de las prioridades locales, como el fortalecimiento de las lenguas indígenas, la protección del territorio y la economía comunitaria.

Cartel en tela que dice No Murder for minerals

 

Ante esta situación, las organizaciones de la sociedad civil debaten desde hace tiempo cuáles deberían ser las soluciones para la conectividad en la Amazonia. Un ejemplo de este esfuerzo colectivo es la Carta de Recomendações de Políticas Digitais para Amazonia (Carta de recomendaciones de políticas digitales para la Amazonia) impulsada por el Centro Popular de Comunicação e Audiovisual (CPA, Centro Popular de Comunicación y Audiovisual), publicada en 2023 y suscrita por varias organizaciones y colectivos, entre ellos la Red Wayuri

Tras la COP30, las discusiones sobre la conectividad en la Amazonia, orientadas a políticas públicas más inclusivas y sostenibles, comenzarán a ganar fuerza y deberán contemplar, especialmente, la presencia y participación de representantes de las comunidades que habitan distintos puntos de la región. 

Conectividad significativa: del concepto a la realidad amazónica

En los debates del Fórum da Internet no Brasil (Foro de Internet en Brasil), se consolidó la idea de que no basta con instalar antenas o tirar cables a lo largo de los ríos, porque el simple acceso a internet no garantiza una conectividad adecuada. En este proceso de repensar las metodologías para pensar en la conectividad en Brasil surge la noción de conectividad significativa, un concepto introducido en 2019 por la Alliance for Affordable Internet (A4AI) y posteriormente perfeccionado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). En 2024, NIC.br publicó el estudio Conectividade significativa: propostas para medição e o retrato da população no Brasil (Conectividad significativa: propuestas de medición y perfil de la población en Brasil) a partir de 9 indicadores. 

En el debate sobre la universalización del acceso digital, la noción de conectividad significativa es una referencia importante, pero no la única. Además de analizarse el concepto, se propone un enfoque empírico para medir las condiciones de acceso a internet y el uso de la red en el país. 

En el contexto amazónico, donde los investigadores tienen dificultades para recopilar datos sobre conectividad, la región Norte constituye uno de los escenarios más complejos en materia de conectividad significativa, según el informe Redes na Floresta – Mapeamento das Políticas de Inclusão Digital na Região Amazônica Brasileira (Redes en la selva: mapeo de políticas de inclusión digital en la región amazónica brasileña), publicado en 2025 por InternetLab en asociación con el Instituto Nupef. Solamente el 11% de la población alcanza los niveles más altos de la escala, mientras que el 44% se encuentra en el grupo que tiene peores condiciones de acceso

En la práctica, muchas comunidades indígenas y ribereñas carecen de acceso continuo a la electricidad, y el acceso a internet depende del uso de antenas como Starlink, que pocas personas pueden adquirir o mantener. La característica de acceso abierto de las políticas de inclusión digital facilita la conexión simultánea de una gran cantidad de usuarios, lo que deteriora la calidad del servicio y dificulta tareas simples como descargar un anuncio público, usar plataformas como Gov.br o participar en reuniones virtuales. 

Cuando estos conceptos se utilizan para medir la conectividad en la Amazonia, se percibe la magnitud del desafío. Aún hoy existen comunidades indígenas en territorios alejados de los centros urbanos y comunidades ribereñas que ni siquiera tienen acceso a señal de internet o, cuando la tienen, reciben un servicio limitado. Esta situación genera dependencia de iniciativas individuales, lo que a menudo amplía las desigualdades en lugar de reducirlas. Transformar esta realidad es una condición para que internet deje de ser solo un cable que atraviesa la selva y se convierta, de hecho, en una herramienta para el fortalecimiento de los pueblos.

El papel de las organizaciones indígenas y comunitarias

Es importante recordar que las iniciativas y los proyectos desarrollados por organizaciones de la sociedad civil, como las organizaciones indígenas, no sustituyen a las políticas públicas ni buscan asumir el papel del Estado. Sin embargo, en la Amazonia, algunas organizaciones o redes de organizaciones han desarrollado estrategias y alternativas para promover la conectividad e internet en los territorios, ante la limitada eficacia de las políticas públicas. 

Entre los casos destacados se encuentra la iniciativa de la Federação das Organizações Indígenas do Rio Negro (FOIRN, Federación de Organizaciones Indígenas del Río Negro), que representa a los 23 pueblos indígenas de la región y ha impulsado durante años la conectividad de las comunidades indígenas a través de colaboraciones y redes de apoyo. Otro proyecto destacado es Conexão Povos da Floresta (Conexión Pueblos de la Selva), implementado por una coalición de organizaciones indígenas y de la sociedad civil que ya ha conectado a 2.188 comunidades en 9 estados de la Amazonia, con más de 50.000 usuarios (cifras a enero de 2026). 

Grupo de personas marchando con una bandera roja y un hombre llevando una guitarra

Estas experiencias demuestran que la conectividad solo tiene sentido cuando se vincula a fines como la vigilancia territorial frente a la minería ilegal, la venta directa de productos artesanales, las actividades interculturales y el fortalecimiento de las asambleas comunitarias. De este modo, internet se convierte en una herramienta política y un instrumento importante para la gestión territorial. 

En la COP30 quedó clara la necesidad y la importancia de la conectividad de estas poblaciones, que están directamente involucradas en el cuidado de los territorios, los bosques, los ríos y la biodiversidad que las rodea, y que son fundamentales para frenar la crisis climática que vivimos hoy. 

Más allá del cable: una conectividad compatible con la preservación de la selva

La conectividad en la Amazonia no puede replicar la lógica de las grandes obras de infraestructura, como las represas hidroeléctricas que se construyeron en la región sin diálogo ni consulta con los pueblos originarios y ribereños afectados, y que hoy en día están destruyendo los ríos, la biodiversidad y la vida. La conectividad debe ser una política que fortalezca la defensa de los territorios, las lenguas y las economías locales. 

En el contexto de la Amazonia, el concepto de conectividad significativa debe ser adaptado y redefinido más allá de los indicadores vigentes, contemplando además sus dimensiones sociales y culturales. Para ello, los debates y la construcción de políticas públicas para la inclusión digital deben contar con la participación activa de estas comunidades. Solo así será posible una conectividad que atienda sus demandas reales y que, de hecho, facilite el acceso a los derechos fundamentales, fomente la justicia social y respete a las poblaciones amazónicas que cuidan de la selva.

Juliana Baré y Ray Baniwa son comunicadores de la Red Wayuri y participaron en la COP30 en Belém, estado de Pará.