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Mujeres durante una sesión de entrenamientoMujeres durante una sesión de entrenamientoFue por pura coincidencia que la desarrolladora de software Huda Sarfraz, de 29 años, se involucró en el proyecto Dareecha. Fue la primera vez que el Centro de investigación en procesamiento en lengua urdu (CRULP, por su sigla en inglés) decidió dedicarse a la perspectiva social de un proyecto llevándole la tecnología a la gente y Huda, residente de Lahore, decidió quedarse e intentarlo. A través de Dareecha (que significa “ventana”), Huda les enseña a escolares y docentes de la zona rural de Punjab a usar internet con el fin de que ellos puedan crear sus propios contenidos.

Y lo hicieron: con los conocimientos adquiridos, estudiantes y personal docente de pueblos rurales crearon 57 nuevos sitios web comunitarios, que presentaron en una competencia organizada por Dareecha en junio y agosto de 2009. El jurado, compuesto por funcionarios de gobierno, académicos y académicas, y expertos/as en TIC, notó la fuerte presencia de mujeres y niñas entre los ganadores, señal de que la Metodología de Evaluación de Género (GEM), utilizada por el equipo de Dareecha para complementar otros métodos de planificación para el proyecto, sirvió para alcanzar a un segmento de la población al que las metodologías más tradicionales no llega: las mujeres y las niñas.

De hecho, la manera de lidiar con las diferentes necesidades de ambos sexos significó que las niñas también pudieran aprender a usar computadores, y ellas no dejaron pasar la oportunidad. “Las profesoras insistieron bastante en que las niñas participaran”, relata Sarfraz “y hubo más de un incidente que terminó en llanto porque alguna chica quiso participar en sesiones que ya estaban completas”.

Cada laboratorio tenía siete computadores y la cuota de niños y niñas era igual: había 14 estudiantes por clase. Como las niñas fueron tan insistentes, se organizó una segunda sesión para la tarde, para un total de 30 chicas. “No sabíamos qué esperar, pero las niñas insistieron. También nos sorprendió que los padres y las madres las dejaran venir a las clases durante el verano y en horarios inusuales”, explica Sarfraz. También recuerda la historia de dos niñas, la hija del director de una escuela de varones a quien le pareció que la capacitación era tan importante que él mismo llevó a sus hijas al taller de los niños. “Le pregunté a los capacitadores cómo reaccionaron los niños y me dijeron que era un maestro muy respetado y que nadie pudo decirle nada a las niñas por eso, así que todo se desarrolló con normalidad”. El hecho de que las niñas fueran aceptadas sin cuestionamientos en las clases de los varones representa un importante cambio de mentalidad en la comunidad, y del propio padre. “Para mí, fuer la mejor parte del proyecto”, dijo Huda.Ganadores en la ceremonia de premiaciónGanadores en la ceremonia de premiación

Pero eso no fue así para todas. Sarfraz recuerda a una instructora que se perdió algunas clases porque no le permitieron viajar sin acompañante. El equipo hizo sus mejores esfuerzos para cubrir las múltiples necesidades de las mujeres y, en este caso, organizaron la estadía nocturna del padre de esta capacitadora. Esos esfuerzos fueron recompensados fue después a una de las sesiones y a la ceremonia de entrega de premios en Lahore, que Sarfraz describe como un logro exión para todo el equipo.

En un país donde a veces se quema a las escuelas de niñas de zonas rurales, Huda está sorprendida de que el equipo de Dareecha nunca haya sido rechazado en los pueblos porque, si bien el incendio de escuelas es un extremo, el sentimiento negativo hacia el acceso de las mujeres a las tecnologías y los nuevos canales de comunicación es general: se teme que la exposición a nuevas ideas y personas afecte negativamente a las niñas. El deseo de participar que mostraron tantas niñas y su fuerte presencia en la ceremonia de entrega de premios (tanto como parte del público como receptoras de los premios) fue un mensaje muy claro: deseamos y podemos participar en la sociedad de la información.

Dareecha alcanza a las niñas y genera verdaderas diferencias gracias a GEM

Lo que GEM trata de encarar son, precisamente, esas restricciones y obstáculos culturales que impiden la participación de las mujeres y las niñas y que suelen pasarse por alto: se trata de superar los viejos puntos de vista sobre la movilidad, la seguridad personal, la falta de libertad de personal y las responsabilidades tradicionales en el hogar, etc. Para el equipo de Dareecha, GEM contribuyó a explicitar diferencias sociales entre hombres y mujeres que nunca antes se habían cuestionado y los habilitó a enfrentar formalmente esas inequidades para diseñar un proyecto que generara diferencias reales en la vida de los niños y niñas rurales, así como en sus comunidades.

El equipo de Dareecha utilizó GEM durante las diferentes etapas del proyecto: planificación, implementación y evaluación. “Si no hubiéramos conocido GEM, no habríamos analizado nuestros datos en relación al género”, declara Sarfraz. “Al principio, sólo vimos dos grupos: estudiantes y docentes. Pero, gracias a GEM, los dividimos en cuatro – estudiantes mujeres, estudiantes varones, profesores y profesoras”.Discusión en una escuela de chicosDiscusión en una escuela de chicos

El desglose de los datos por género sirvió para que el equipo de Dareecha entendiera mejor el alcance de las diferentes realidades en relación a las TIC para los grupos y también ayudó al equipo a planificar las sesiones de capacitación para que todos los grupos tuvieran la mayor comprensión posible de la situación. En lugar de juntar a todos los y las estudiantes en un grupo con un instructor, las estudiantes tienen una capacitadora, y los varones, un capacitador. Las escuelas públicas de Pakistán separan a niños y niñas, así que al ser inaceptable enviar hombres a las escuelas de chicas, se creó un equipo de capacitadoras para las estudiantes. Incluso el modo de presentación del material en los diferentes grupos se adaptó a cada uno de ellos. Según Sarfraz, “los libros que preparamos eran los mismos, pero las diapositivas se eligieron especialmente para cada grupo”. Por ejemplo, las diapositivas incluían ejemplos y preguntas de género, acordes a los diferentes intereses: las figuras políticas locales les interesaban a los varones y a las chicas, los diseños en henna. Huda y su equipo también se aseguraron de respetar las normas sociales al enseñar el uso del correo electrónico y crearon grupos separados de varones y niñas, además de ser muy cuidadosas en cuanto a la seguridad en línea: “nos pareció que tendría un mayor impacto en cuanto a la aceptación en escuelas de niñas y la de padres y madres, en relación a los varones, porque a la gente en general no le inquieta saber con quién se comunican los varones y de qué manera, y sin embargo les preocupa más la seguridad de las chicas”.

Más que una simple herramienta de planificación, seguimiento y evaluación, GEM se ha convertido en una manera de ver las interacciones diarias y las normas sociales a través de un “lente específico de género”, lo que significa que GEM permite ir más allá y pensar por qué las cosas son como son, además de buscar la manera de enfrentarse a ellas conscientemente a través del diseño y la implementación de proyectos. GEM convirtió a una iniciativa de tecnología social en un proceso de cambio para las personas involucradas: el equipo de Dareecha, los y las estudiantes, los y las docentes y los miembros de las comunidades de estas zonas rurales. Y este es el secreto del éxito de Dareecha.

Lea más sobre “Proyecto Dareecha”:http://www.crulp.org/dareecha/.

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