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Desde julio de 2009, Níger y sus vecinos Benín, Togo y Nigeria han sufrido cortes en la conexión a internet porque al dañarse el cable submarino SAT-3, que une a Europa y Sudáfrica y pasa por varios países de África occidental, brindándoles acceso a una conexión de alta velocidad a internet. El cable SAT-3 no tiene ningún punto terrestre en Níger, un país sin salida al mar, pero sí lo tiene en Benín, país fronterizo a través del cual se conecta Níger y que, lógicamente, también se vio afectado por los daños que sufrió el cable. Níger y los países vecinos estuvieron así sin conexión. Dada la carencia de cobertura, los nigerinos y nigerinas no pudieron hacer nada frente a esta situación:70% de su banda ancha pasa por Benín. ¿Por qué motivo Níger depende de Benín para conectarse si se podría haber creado una conexión satelital, provisoria, para restarle gravedad a la situación?

Apagón total de internetApagón total de internetEsta dependencia se debe a que Benín, país costero, es propietario del cable de fibra óptica SAT-3 que brinda a Níger conexión de alta velocidad y le permite subir de 25 Mb/s a 155 Mb/S. El operador nacional tradicional, SONITEL, es quien gestiona ese vínculo sin el cual Níger tendría que crear conexiones satelitales que son prácticamente inexistentes y de alto costo, y por tanto, inconcebibles como solución para la conectividad cotidiana. Impotente ante la situación, Níger se vio obligado a esperar a que el barco enviado al mar por Benín y el consorcio de SAT-3, de Sudáfrica iniciara los operativos de reparación.

Lecciones aprendidas a partir de estefracaso técnico

Si bien por el momento Níger está esperando que se repare el cableado, que se supone concluyó hace poco, es de esperar que hayan aprendido esta lección. “Esta falla nos llevó a darnos cuenta de que los mecanismos de telecomunicaciones de Níger son vulnerables”, explicó Adamou Iro, experto legal de Niamey, la capital. “Por lo tanto, habrá que hacer énfasis en la importancia de contar con un plan de emergencia y, sobre todo, en la necesidad de desarrollar el alcance de las fibras ópticas con Burkina Faso”.

En efecto, SAT-3 es el único cable disponible par las conexiones de internet de alta velocidad. Si SONITEL no está dispuesta a pagar el costo exorbitante de una conexión satelital, la única posibilidad que queda es establecer acuerdos con los operadores de telecomunicaciones de los países vecinos, a fin de contar con conexiones alternativas.

En la actualidad, SONITEL no cuenta con ningún plan de emergencia. Según Iro, la razón está en el área de recursos humanos y en el manejo interno del ente. Normalmente, SONITEL debería ser penalizado por la Autoridad de Regulación de las Telecomunicaciones (ARM) debido a su falla en la provisión de un servicio público, ya que deberían haber encontrado una alternativa a la situación, o al menos, elaborar un plan para minimizar el tiempo del colapso de las conexiones. La tarea del ARM y el gobierno es asegurar el desarrollo y la disponibilidad de planes y mecanismos estratégicos para lidiar con situaciones de este tipo. El hecho de que una empresa tan grande no contara con un plan de emergencia refleja una falta de competencia y de recursos humanos, a una falta de responsabilidad técnica inexcusable.

Sin embargo, los problemas de conectividad en Níger superan el problema del cable dañado. De hecho, 80% de las comunidades rurales todavía no acceden a servicios básicos de comunicación tales como telefonía fija o móvil, y menos aún a internet. Sin embargo, la demanda existe: la tasa de penetración de telefonía móvil pasó de 4,6% en 2005, a 19,5% en 2008. En las zonas rurales, que casi no tienen servicio, la penetración pasó de 1,4% a 12,9% durante el mismo período, según el Instituto de Estadísticas de Níger. A pesar de esos avances, la situación de las telecomunicaciones está lejos de ser satisfactoria. Según una investigación realizada por Iro en el marco del proyecto Comunicación para la influencia en África Central, Oriental y Occidental (CICEWA) de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones), existen problemas básicos a nivel de la Declaración de políticas de Telecomunicaciones, de 1999: dicho documento se encuentra totalmente desactualizado en relación a los objetivos asignados por las autoridades públicas del sector. Ello implicó un desarrollo discreto del sector, una infraestructura inadecuada y una fijación inadecuada de precios por parte de los operadores.

Un paso hacia la acción

Es evidente que se ha tomado nota de las deficiencias en el sector de las telecomunicaciones pero, curiosamente, las reformas iniciadas en 1999 no provocaron los cambios necesarios. ¿Por qué ocurre esto y quién es responsable de estos errores?

La reforma del sector de las telecomunicaciones en Níger, y en particular la privatización de SONITEL, operador tradicional, constituyeron un fracaso. En un intento de modernización de la infraestructura del país y de creación de un sector sólido en un entorno competitivo, SONITEL inició un proceso de reforma de más de 13 mil millones de francos (90 millones de dólares. Sin embargo, la infraestructura sigue siendo obsoleta y, como explica Iro, “SONITEL llegó incluso a cancelar algunos contratos con proveedores internacionales de conexión satelital que podían haber sido una alternativa cuando se estropeó el cable óptico SAT-3”.

A doce años de las reformas, la población y el gobierno de Níger, así como el personal del operador tradicional de Níger, se vieron enfrentados a una falla que se podía haber evitado si todos los involucrados hubieran sido responsables. Los consumidores y consumidoras, así como las autoridades públicas, han denunciado a LAICO, la nueva agencia a cargo de la privatización y reestructura de SONITEL, por no cumplir con su mandato. Varias zonas, sobre todo rurales, carecen de cobertura, las tarifas no descendieron significativamente y siguen estando fuera de alcance para la mayoría de los y las habitantes. La reforma para liberalizar el sector no logró lanzar la competencia a favor de los consumidores/as y la teledensidad aún es muy baja.

El Grupo de sindicatos del sector de las telecomunicaciones, que no se quedó en silencio frente a esta situación, alarmó sobre el estado de cosas en varias ocasiones y terminó concluyendo que las reformas, sobre todo la privatización de SONITEL, fueron un fracaso. Una de las conclusiones más obvias respecto de la situación fue “que la gestión de los esfuerzos que se están haciendo no tiene en cuenta los intereses tecnológicos y menos aún los intereses económicos y financieros del Estado de Níger, de su gente, o del personal de SONITEL”.

En su informe, Iro sostiene que “en realidad, ni la autoridad reguladora ni el Ministro de Comunicaciones tomaron la iniciativa de desarrollar y garantizar la adopción de los instrumentos estatutarios esenciales para penalizar a los operadores que no cumplieran con sus mandatos. Por eso, hasta hoy, varios pedidos formales presentados por la autoridad reguladora a los diversos operadores de telecomunicaciones han sido ineficientes en la práctica y no hubo medidas punitivas”.Si esta es la situación de la competencia y la regulación del sector de telecomunicaciones, no es raro que éste ultimo no haya previsto la manera de minimizar la dependencia de Níger de la infraestructura de Benín en una falla como la que ocurrió.

Nota : este artículo fue escrito en el marco del proyecto Comunicación para la influencia en África Central, Oriental y Occidental-, con el fin de promover la incidencia porun acceso a las TIC para todos y todas. CICEWA busca definir los obstáculos políticos que impiden un acceso asequible a la infraestructura de las TIC en África y exigir su eliminación, con el objetivo de crear una plataforma sólida para la conectividad subregional en África Oriental, Occidental y Central.

Foto de“Grégoire Lannoy”:http://www.flickr.com/photos/fulbert05/3314303666/. Reproducida bajo licencia Creative Commons 2.0.

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