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“Es posible aceptar que los derechos de las personas en internet queden sometidos al influjo de las fuerzas del mercado?” se preguntó Stefano Rodotà (actualmente profesor en la Universidad de Roma y anteriormente Comisionado Italiano para la Privacidad) en el panel que tuvo lugar el día 13 de noviembre en el marco del Foro de Gobernanza de Internet, en Río de Janeiro. Este panel fue organizado por la coalición dinámica de la “Internet Bill of Rights” y contó con la participación de los gobiernos de Italia, Francia y Brasil, así como de las organizaciones de la sociedad civil IP Justice y la Fundación Getulio Vargas.
“Es posible aceptar que los derechos de las personas en internet queden sometidos al influjo de las fuerzas del mercado?” se preguntó Stefano Rodotà (actualmente profesor en la Universidad de Roma y anteriormente Comisionado Italiano para la Privacidad) en el panel que tuvo lugar el día 13 de noviembre en el marco del Foro de Gobernanza de Internet (FGI), en Río de Janeiro. Este panel fue organizado por la coalición dinámica de la “Internet Bill of Rights” y contó con la participación de los gobiernos de Italia, Francia y Brasil, así como de las organizaciones de la sociedad civil IP Justice y la Fundación Getulio Vargas.


La respuesta dada por Rodotà a su pregunta es que es necesario establecer un marco de derechos para la preservación de internet de la lógica comercial. La discusión entorno a un marco de derechos de internet (en cuyo desarrollo participen los múltiples actores interesados) puede producir, según Rodotà, un nuevo modelo cultural y una nueva distribución de poder que desafíe restricciones existentes para el ejercicio de estos derechos. Los activistas que ya están defendiendo y promoviendo los derechos en el contexto de la internet contarían con un marco legal sobre en el cual contextualizar su trabajo.


Pero hay algunos puntos de partida a determinar y un camino a definir para avanzar en ese sentido. Como punto de partida debe considerarse al acceso y la conectividad como precondiciones básicas para cualquier declaración de derechos. Este acceso debe considerarse en el contexto de la internet como un bien público y un espacio democrático.


En cuanto al camino a seguir, Rodotá considera necesario hacer un esfuerzo de unificación de una conciencia emergente sobre el tema de los derechos de internet que se ha visto reflejada, de distintas formas, en varios de los paneles y talleres que están teniendo lugar en el marco del FGI. Esta conciencia debería transformarse en una discusión unificadora de cara al próximo IGF en Delhi, India. Para esto es necesario realizar un trabajo importante de concientización de los distintos actores respecto a que muchas de las discusiones que se dan en el marco del FGI son, en realidad, distintas perspectivas sobre un problema único y central que es el de los derechos.


Gilberto Gil, Ministro de Cultura de Brasil, destacó en el panel la importancia de los procesos de cambio impulsados por las TIC, que vienen acompañados de una gran riqueza intelectual y simbólica y de una nueva comprensión de las necesidades humanas como nuevas demandas legítimas. Entre estas demandas subrayó, en particular, el reconocimiento de las diferencias y la diversidad como un valor esencial en el desarrollo de la sociedad de la información. Especialmente en momentos donde, cada vez más, las luchas se trasladan desde el plano de los objetos y la propiedad hacia el de los valores y los sentidos simbólicos.


Según Gil, la internet tiene un rol esencial como aglutinador de la vida contemporánea y, gradualmente, elementos esenciales en la vida de las personas pasan por la posibilidad de apropiación de estas tecnologías, llegando a considerar a la red como un sistema de interacciones humanas tan decisivo para el desarrollo de las sociedades como lo fueron las ciudades en otro momento histórico.


Para Gil el mayor desafío al que nos enfrentamos es el de la emancipación de las lógicas dominantes y, para eso, es necesario un nuevo enfoque de derechos que considere, específicamente, los vínculos entre los derechos humanos y la internet y que, partiendo de los derechos reconocidos, encuentre nuevas formas de promocionarlos y de darles protección en la sociedad de la información surgida a partir de las nuevas TIC.


Gil considera que, si bien no es posible desarrollar un documento final de lo que debe ser un marco apropiado para los derechos en la internet durante el FGI en Río de Janeiro, es necesario elaborar un documento (una “carta de Río”) que señale cuáles son los derechos fundamentales que deben ser protegidos en este nuevo contexto y cuáles son las medidas a tomar para alcanzarlo.


A la vez que se debe delimitar y acotar el debate en cuanto a los temas, Gil considera que se debe ampliar la base de actores involucrados en el proceso, atendiendo a una mayor diversidad geográfica y cultural, que permita acercar nuevas miradas y contribuciones a la discusión.


La coalición ha desarrollado un sitio web donde es posible obtener más información, así como una lista de correo abierta a la suscripción de todos los interesados en participar de la discusión.


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