Desafiar las narrativas de odio y las violaciones de la libertad religiosa y de expresión en línea en Asia

      Todo comenzó con una publicación maliciosa en Facebook, en la que se escogieron imágenes de algunos personajes muy reverenciados dos reyes hindúes de la India medieval y un dirigente de un partido político de derecha recientemente fallecido – que se modificaron para que resultaran peyorativas y se hicieron circular ampliamente por las redes. Como si hubiese sido una señal, en el momento en que se hicieron virales cientos de partidarios de organizaciones hindúes de extrema derecha salieron a las calles a pedir la sangre de los culpables.” – Saurav Datta, “India: Communal violence in the times of social media", Al Jazeera.

      Luchando contra el discurso que incita al odio por motivos religiosos

      La expresión en línea y la discriminación contra personas individuales, comunidades, voces críticas y otras personas por motivos religiosos y el uso de herramientas políticas, legales y extrajudiciales por parte del Estado para suprimir impunemente la libre expresión van de la mano con el crecimiento de niveles alarmantes de violencia en Asia, como lo muestra la publicación de APC “Let the mob do the job: How proponents of hatred are threatening freedom of expression and religion online in Asia” de 2017.

      El proyecto “Desafiar la narrativa de odio y las violaciones d la libertad religiosa y de expresión en línea en Asia”, financiado por el Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH), se construye sobre el análisis previo y busca proteger y promover el respeto por la libertad religiosa y la libertad de expresión en internet, en particular oponiéndose al discurso en línea que incita al odio sobre bases religiosas y generando narrativas que defiendan las opiniones seculares y diversas referidas a la religión.

      Este proyecto de tres años se concentra en cinco países del Sur y Sudeste de Asia: Bangladesh, India, Indonesia, Myanmar y Pakistán, que se caracterizan por la presencia de comunidades religiosas mayoritarias y plantean desafíos para secularistas y minorías.

      Por qué esta iniciativa es más necesaria que nunca

      Para que el derecho a la libertad religiosa o de creencias pueda ejercerse con plenitud, necesita del ejercicio de otros derechos humanos, entre ellos el derecho a la libertad de expresión en la vida diaria y en línea. Junto con el surgimiento de gobiernos y discursos populistas de derecha en Asia vemos también más incidentes de violencia cometidos en nombre de la defensa de alguna religión o fe, por lo general por grupos de justicieros protegidos por leyes polémicas y élites políticas con intereses particulares. La impunidad con que se llevan a cabo estos ataques puede alentar a otros grupos a politizar la religión para favorecer sus propias agendas e intereses.

      Internet se ha convertido en una herramienta para incitar al odio y los ataques grupales por la facilidad con que se pueden manipular los mensajes y compartirlos al instante y con un alcance amplio. Quienes procuran responder o promover ideologías seculares se encuentran con grupos bien coordinados y con recursos que representan políticas o instituciones del poder vigente. Una tendencia importante ha sido la utilización de blasfemias o insultos a la religión como justificación para ataques violentos sobre individuos o grupos que expresan puntos de vista diferentes de las normas y creencias predominantes, como se ha visto en países como Bangladesh, Indonesia, Myanmar y Pakistán.

      Las consecuencias de las violaciones mencionadas arriba van desde la exclusión de ciertos sectores de la población de la esfera y los debates públicos hasta amenazas legales y, peor aún, ataques a la vida.

      Los movimientos sociales han comenzado a contrarrestar los efectos negativos de semejante intolerancia, aunque estos grupos de la sociedad civil todavía tienen gran necesidad de recursos, conocimientos y apoyo para responder con eficacia al discurso discriminatorio en línea. También resulta cada vez más importante una respuesta más proactiva del sector privado, propietario de muchas de las plataformas digitales que se han convertido en vehículos para la provocación.

      El ámbito del cambio

      Al final de esta iniciativa esperamos haber contribuido significativamente a que las personas y organizaciones de la sociedad civil de la región puedan expresar sus opiniones de forma libre y segura, sin temor a repercusiones basadas en la religión o la sensibilidad religiosa, y a poder generar un contradiscurso en instancias donde se propaga la incitación al odio. Los objetivos del proyecto son:

      1. Incrementar la disponibilidad del conocimiento acerca de tendencias, desafíos y oportunidades relacionadas con el ejercicio de la libertad religiosa y de expresión en las dos subregiones.

      2. Construir conciencia y conocimiento entre grupos objetivo de los cinco países sobre la violación de la libertad religiosa y de expresión en línea, incluyendo de qué manera la intolerancia y el odio pueden afectar emocional y psicológicamente a las personas.

      3. Construir la capacidad de personas individuales y organizaciones de la sociedad civil del Sur y Sudeste de Asia para contrarrestar el discurso discriminatorio en línea por motivos religiosos.

      4. Generar contenidos creativos, artísticos y críticos que promuevan discursos seculares, diversos, inclusivos y respetuosos de los derechos humanos en asuntos relacionados con la religión.

      5. Construir nuevas redes – y fortalecer las existentes – de personas y organizaciones de la sociedad civil y aprovechar vínculos estratégicos para propiciar cambios de políticas en materia de libertad religiosa y libertad de expresión en línea en los ámbitos nacional, regional e internacional.

      Los Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos de la ONU constituirán una norma importante, en especial en el contexto de comprometer a las empresas de medios sociales y otras intermediarias para que se adhieran a las normas internacionales de derechos humanos cuando decidan eliminar contenido discriminatorio u ofrezcan reparaciones.

      Cómo contribuiremos a este cambio

      El proyecto Desafío será implementado por APC en asociación con la Southeast Asian Press Alliance, la organización miembro de APC Media Matters for Democracy de Pakistán y ICT for Development Organization de Myanmar.

      APC y las organizaciones asociadas contribuirán a los esfuerzos realizados por los movimientos que buscan contrarrestar el discurso discriminatorio por motivos religiosos a través de los siguientes puntos:

      • Realizar investigaciones en profundidad sobre áreas temáticas relacionadas con la libertad religiosa y de expresión en línea.

      • Contribuir a la capacidad de la sociedad civil del Sur y Sudeste de Asia para contrarrestar eficazmente el discurso discriminatorio.

      • Generar contenidos creativos, artísticos y críticos que promuevan discursos y narrativas seculares, diversas, inclusivas y respetuosas de los derechos humanos en asuntos relacionados con la religión.

      • Propiciar cambios de políticas públicas en los niveles nacional, regional e internacional.

      APC y la organizaciones asociadas trabajarán con una gama amplia de individuos como activistas por la libertad de expresión, activistas por los derechos en los medios, activistas de la libertad religiosa, activistas de los derechos de las mujeres, feministas y por los derechos sexuales que se expresan contra la discriminación religiosa y son objeto de discursos que incitan al odio por su identidad de género; artistas, incluyendo autores/as, novelistas, poetas, pintores/as, músicos/as, actores y actrices, dibujantes y comediantes, editores/as y periodistas de distintos medios, así como usuarios/as de internet con influencia en distintas redes sociales y usuarios/as que han sido objeto de discriminación por sus expresiones en línea.

      En segundo lugar trabajaremos con legisladores/as, proveedores e intermediarias de servicios de internet, abogados/as de derechos humanos y organismos regionales e internacionales de derechos humanos.

      Equipo de proyecto 
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