Radiodifusión

A medida que el número de tabletas y teléfonos inteligentes crece, los operadores de telecomunicaciones compiten por el acceso a nuevas bandas de frecuencia. Sin embargo, los métodos tradicionales de adjudicación del espectro enfrentan limitaciones.

Debemos tener en cuenta que el espectro se utiliza para emisiones de radio y televisión, comunicaciones satelitales, control del tráfico aéreo, geolocalización (Sistemas de Posicionamiento Global, GPS por su sigla en inglés); también para objetivos militares, policiales y otros propósitos gubernamentales. En general, la demanda de espectro adicional se cubre gracias a los avances en electrónica que permiten el uso de frecuencias más altas a costos asequibles. Dichas frecuencias son muy adecuadas para las transmisiones de alta velocidad, pero tienen un alcance limitado y las paredes y otros obstáculos, así como la lluvia, las atenúan en exceso.

Por ejemplo, comparemos la cobertura de una estación de radio AM con la de una emisora de FM: el gran alcance de la radio AM se debe a que emplea frecuencias más bajas. Por el contrario, las estaciones de FM usan mayor amplitud de banda y pueden ofrecer una mayor calidad de audio pero a expensas de un alcance más limitado.

En consecuencia, las frecuencias de difusión televisiva son codiciadas por los proveedores de telefonía celular: el uso de frecuencias más bajas significa que se necesitan menos estaciones base, con el correspondiente ahorro en despliegue, operación y mantenimiento. Debido a ello, a estas frecuencias se las llama comúnmente “propiedades frente al mar”.

El mayor impacto de los métodos de codificación y modulación avanzados para un uso más eficiente del espectro ha sido la disponibilidad de más bits/s por Hz de ancho de banda. Este avance es económicamente posible gracias a los grandes avances en la fabricación de circuitos integrados.

Según los cálculos realizados en 1948 por Claude Shannon, el padre de las telecomunicaciones modernas, una línea telefónica normal puede, en teoría, transportar hasta 30 kbit/s. Pero esa tasa sólo se logró en la década de 1990 con la invención de circuitos integrados que podían implementar las técnicas requeridas.

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