He tenido la valiosa oportunidad de conocer y trabajar con las cinco mujeres que
escriben estas historias: Vilma, Derly, María Teresa, Aura y Karla; cada una es
coordinadora local de un telecentro en el suroccidente de Colombia.
Son amigas y colegas, y a lo largo de los últimos años he aprendido de su mano a ver
la manera como nosotras las mujeres estamos buscando participar en nuevos espacios; es
quizá en ese sentido que tomamos la rienda de procesos sociales y especialmente de
nuestra propia vida. Con la intuición, las ricas diferencias y las valiosas reflexiones
de estas mujeres, he aprendido muchos de los sentidos que tienen las tecnologías de
comunicación e información para alcanzar un impacto real positivo en las vidas de la
gente.
Estas mujeres, han estado fuertemente comprometidas con las comunidades a las cuales
pertenecen; esa certeza ha motivado la confianza en sí mismas para hacerlas capaces de
ser profesoras y líderes, motivadoras y orientadoras en el uso de las TIC a jóvenes,
niños, hombres y mujeres. Al final, son las dinamizadoras de unos telecentros que a
algunas las encontró tímidas entre sus espacios más cotidianos y que al comienzo les
causó miedo y prevención por la responsabilidad y el desafío que implicaba. Estas
mujeres, algunas de ellas madres y esposas, han contribuido con su quehacer a dar un para
qué sensato y un uso provechoso a las tecnologías.
He sido testigo de cómo el trabajo cotidiano en el telecentro y en el Proyecto, ha
exigido a ellas, opinar, participar, hablar en público, defender sus palabras y sus
ideas. Esto les ha planteado la posibilidad de construir nuevas relaciones, descubrir y
conquistar otros espacios sociales y soñar con nuevas metas para ellas y sus familias. No
faltan, sin embargo, los conflictos por la manera como los nuevos roles que ejercen, de
algún modo influencian cambios bruscos en sus vidas.
Ojalá estas historias, con sus enriquecedores recuentos y sus intensas reflexiones,
alcancen a reflejar lo que son y representan estas mujeres y todo el esfuerzo personal que
han invertido en pro de sí mismas y de sus comunidades, siempre convencidas de que las
TIC efectivamente pueden incluir o excluir, alimentar nuestra creatividad o alienarnos
más, alejarnos o acercarnos y en últimas ser o no herramientas para el desarrollo.