Una historia de tecnologías y aprendizajes
Karla Jiménez Bolaños

 

El Internet como una de las tecnologías que ha revolucionado en el mundo, se ha convertido para mi en la herramienta básica y fundamental para el desarrollo de las actividades laborales y personales.

Soy una mujer habitante del Corregimiento de Tunía, en el Departamento del Cauca, al suroccidente de Colombia. Mis primeros acercamientos en el Internet fueron en la universidad, soñando un mundo totalmente diferente a la realidad mientras que un tutor daba las orientaciones al respecto pues la plataforma existente en el momento no daba para realizar una práctica. Cada término pronunciado por el docente, cada palabra ejemplificada, iban formando en mi mente una serie de preguntas; llegue a decirme: ¿ Como es posible que la información viaje a través de un sin número de cables? ¿ De donde y por qué surgió el término "navegar" y por qué no otro? ¿ Cómo es posible poder "ver", "hablar" y que la otra persona me "escuche" encontrándose en otro país?. Todos estos interrogantes (que pueden llegar a ser los mas comunes) tuvieron respuesta en la medida que empecé a interactuar con el Internet, leyendo literatura entendí cómo viajaba la información a través de cables y para qué servía un MODEM; además dimensioné los alcances de la tecnología.

Esta herramienta me ha proporcionado muchas cosas, el recibir correspondencia, enviar documentos, fotografías, archivos urgentes, pero lo que mas ha significado hasta el momento y que no olvidaré fue la alegría que sentí cuando me comuniqué por chat y video con Heidi, una amiga que se encuentra en Canadá y con quien por razones de distancia había perdido contacto varios años atrás. Lo más curioso de todo era que ella había comprado una cámara pero no le funcionó en su ordenador (según me había comentado), de igual manera mientras que chateaba con ella, puse en funcionamiento mi cámara y por medio del programa que estábamos utilizando fue posible que ella me pudiera observar. Las palabras de Heydi eran: "te estoy viendo, te estoy viendo" y como yo sabía que ella no tenía cámara le dije que me contara que más veía y empezó a describir todo el entorno lo que me daba mucha felicidad; pero a su vez había mucha nostalgia, pues faltaba el toque secreto de expresar en tiempo presente lo que te motiva.

Otra experiencia que me cautivó y que recuerdo mucho, fue con un grupo de floricultores de la región "Tayrona Garden's" formado por un núcleo familiar. Yo daba orientación en manejo básico de computador a un grupo de hombres de la organización cuyo rango de edad se encontraba entre los 38 y 55 años. Una noche les dije: "hoy vamos a navegar en Internet", aunque ellos ya habían escuchado el término, se dijeron entre sí: "¿navegar?" "¿cómo así?", preguntó uno de ellos: "¿y si nos ahogamos...?". Pueden parecer preguntas vacías o quizá burlescas, pero la realidad era que tenían mucho de fondo.

Durante todo el proceso de práctica, el señor Libardo Múñoz presionó un acceso directo a la cámara de video, automáticamente en la pantalla del computador se observaban los rostros de las personas que estaban más cerca. Carlos Fernández de 25 años, quien había entrado a formar parte del grupo pocos días atrás, decía con mucho ahínco: "miren... miren... estamos en el computador, estamos en Internet..." y empezaron a moverse, a hacer gestos, todo esto dado por el efecto de la novedad; se les notaba alegres, sorprendidos, y con mucho ánimo por aprender todo lo relacionado con la tecnología y con mayor razón porque ellos nunca habían tenido algún acercamiento con estas herramientas.

...Pero existe algo que me cuestiona, y es: ¿hasta qué punto vamos a llegar?, ¿en dónde queda la tradición y la cultura de nuestros pueblos?, ¿en dónde queda lo autóctono que nos caracteriza?, ¿qué pasa con el quehacer diario de esas manos laboriosas que nos proporcionan el 80% de la subsistencia?.

En la tecnología encontramos conocimientos de personas dedicadas a esta labor, y es comprensible que por medio de ella se den a conocer realidades y progresos de muchas comunidades. ¿Pero será que así mismo como se evoluciona se está disminuyendo la capacidad creativa instintiva de cada ser humano?. Hago hincapié en ello porque es el niño, el joven, el anciano, el estudiante, el alto ejecutivo, el campesino, la madre cabeza de hogar y usted apreciado lector; la esencia del mundo que hoy construimos.

 

Presentación

Karla Jiménez Bolaños
Coordinadora local Telecentro
Tunía (Municipio de Piendamó, Cauca)
Suroccidente de Colombia
Septiembre, 2002