El movimiento de mujeres y feminista ha encontrado en las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación (TICs) herramientas y espacios de comunicación efectivos
para llevar adelante sus objetivos de avance de los derechos de las mujeres en todos los
campos.
Las TICs, en poco tiempo, se han constituido en aliadas indispensables para el desarrollo
de campañas de información y de promoción de aquellos temas de interés para las
mujeres, como así también en instrumentos estratégicos para el cabildeo y la acción
política. Como ocurre con otros movimientos sociales de los cuales forman parte, las
mujeres ya no pueden prescindir del uso de Internet a la hora de incidir en la discusión
de políticas públicas, de organizarse para presentar propuestas ante las autoridades o
en los foros internacionales, de presionar para que el derecho a la comunicación de todos
y todas sea respetado y tenido en cuenta.
Con planteos de avanzada, las mujeres no soslayaron la importancia de acceder a las
TICs cuando en 1994 comenzaron a participar en el caucus de Medios de Comunicación que
tanto trabajó, bregó y aportó para que el documento final de la IV Conferencia Mundial
de la Mujer incluyera apreciaciones y recomendaciones sobre este tema. Así, la Sección J de la Plataforma de Acción de
Beijing (PAB) cuenta con varias recomendaciones concretas a los gobiernos, los
organismos de decisión nacionales, las organizaciones no gubernamentales y las
asociaciones profesionales para que se promueva la participación y el acceso de las
mujeres a expresarse y tomar decisiones en y a través de los medios y las nuevas
tecnologías de la comunicación.
Cinco años después, cuando las mujeres comunicadoras latinoamericanas reunidas en Mujeres Acción 2000 evaluaron lo actuado, pudieron
decir: "Nosotras cumplimos,
¿y ustedes?" . Así titularon el documento que dieron a conocer previo a la
Sesión Especial de la Asamblea de la ONU, Beijing+5,
que se celebró en junio de 2000. En este documento, las mujeres comunicadoras
consideraron haber cumplido con todas las exhortaciones de la PAB a la sociedad civil,
incluyendo el haber impulsado el acceso del movimiento de mujeres y feminista a las nuevas
tecnologías de la comunicación y al reconocimiento del derecho a la comunicación
"como un requisito indispensable para la construcción de una nueva ciudadanía
global, colectiva e individual" y la plena participación de las mujeres en ella.
Al destacar la deuda pendiente de los gobiernos y las instancias de decisión nacionales,
el documento destaca que más allá de los esfuerzos realizados desde la sociedad civil,
la participación de las mujeres en los procesos comunicacionales continúa marcada por
"las diferencias geo-económicas, locales y globales, las brechas estructurales entre
los géneros; la discriminación étnica y los cruces posibles entre estos y otros
elementos". Como resultado de ello, afirma que "continúa siendo débil el
posicionamiento de las mujeres en el ámbito de las tecnologías estratégicas y en las
esferas de poder y toma de decisiones".
No hace falta decir que sobran motivos para que las mujeres se involucren activamente en
el trabajo por los derechos en Internet. En preparación a la próxima Cumbre Mundial de
la Sociedad de la Información, cuya primer sesión se llevará a cabo en Ginebra, en
diciembre de 2003, las mujeres ya están llamando la atención de los gobiernos y los
organismos de la ONU sobre la necesidad de crear conciencia sobre las cuestiones de
género vinculadas a la sociedad de la información y la importancia de aplicar marcos de
análisis de género en el desarrollo de políticas y estrategias de TICs nacionales,
regionales e internacionales. A esto agregan otro aspecto relevante: que la dimensión de
género también sea tenida en cuenta e integrada en todas las políticas y estrategias
relacionadas con el desarrollo y la industria de las TICs.
No queda fuera de la preocupación de las mujeres la cuestión de la brecha digital y la
falta de equidad de género en el acceso a las TICs. Trabajar por esta equidad debería
constituirse en un principio capaz de atravesar otras iniciativas y luchas y originar un
seguimiento y monitoreo de las políticas aplicadas en el sector con el fin de hacer más
efectiva la participación de la sociedad civil en la implementación de las medidas
adecuadas.
En todo este panorama, cobran fuerza también las coaliciones y las alianzas
estratégicas. El movimiento de mujeres y feminista es un actor significativo en el amplio
campo de los movimientos sociales. Los aportes con perspectiva de género al trabajo por
el derecho a la comunicación como un derecho universal deberían permear las discusiones
en el ámbito de los movimientos sociales, con el convencimiento de que las TICs son una
herramienta de comunicación más para la acción a favor de una sociedad democrática,
capaz de incluir y de brindar oportunidades iguales a todos y a todas.