* Debe tener un significado para no quedarse en el dolor*
Graciela Baroni Selaimen

 

Cuando me pidieron escribir mi historia acerca de mi primer contacto con una computadora, me pregunté- ¿De que servirá esto?

Debo confesar que no tendría problema de compartir mi experiencia de manera informal con un grupo de mujeres reunidas por una semana para discutir el tema de género y la tecnología. Sin embargo, escribir sobre la primera vez que me senté frente a una computadora para usarla me hizo pensar más profundamente en el significado real que tuvo esta experiencia para mí.

El hecho es que yo no tuve interés de acercarme a la tecnología diariamente hasta que entendí las posibilidades de las Tecnologías de Información y Comunicación, TIC, de ponerme en contacto con otras personas. Afortunadamente, mis primeros pasos en el Internet me vincularon con otras personas de tal manera que mi incorporación del mismo en mi cotidianidad se tornó irreversible.

Un domingo por la tarde, en una de mis visitas a su casa, mi hermano me enseño el Internet por primera vez. Hasta ese momento nunca había sentido la necesidad de comprar una computadora y debo decir que usarlas me producía temor. Luego de media hora de ayudarme con el ratón y de enseñarme a usarlo, me dejó sola frente a la pantalla. Fue realmente frenético. Todo se movía demasiado rápido y tenía mucho miedo de dañar su computadora. De tiempo en tiempo, surgía un sonido horrible que me hacía pensar que estaba siendo un desastre al usar la computadora. Escuchaba aquel "Oh-oh" y me preguntaba- ¿Qué estoy haciendo mal? Mi estómago empezó a doler. Me tomó varios días entender que ese sonido provenía de un programa para chatear. Empecé a ir a casa de mi hermano cada día y luego de un mes, me regaló mi propia computadora.

Rememorando mi experiencia, encuentro que es muy común y hasta aburrida. Sin embargo, cuando pienso más cuidadosamente en ella, veo a una mujer de 30 años quien ha ido a la universidad, que ha tenido acceso total a información, que se ha sentido satisfecha y autónoma en muchos ámbitos pero que tenía una posición crítica en relación a la tecnología porque la atemorizaba y la hacía sentir incómoda. Muy al interior, ella se sentía incapaz de manejarla. Cuando recuerdo esta experiencia y el dolor en el estómago, es imposible no pensar en las razones para que haya sido así y pensar en las muchas otras mujeres alrededor del mundo que se sienten de manera similar.

No quiero enumerar las razones para el pánico frente a una computadora en esta historia o escribir acerca de las millones de mujeres que están en la parte más profunda de la brecha digital (insertar nota por favor). Pero esta sería una historia vacía si no escribiera unas líneas sobre las razones para superar el pánico y usar computadoras.


Volviendo a la computadora de mi hermano, una de las primeras búsquedas que hice en el Internet fue sobre mitología. Yo estaba profundamente involucrada en el estudio de las deidades y busqué por la palabra "Artemisa" en Yahoo!. Los resultados me llevaron a una lista de discusión de mujeres que tenía un sitio web- el grupo Artemisa. Para formar parte del mismo, debía envíar un mensaje de presentación a la moderadora de la lista. Y lo hice. Ese fue uno de los primeros mensajes de correo electrónico que envié y me llevó a un grupo al que sentí como mi hogar. En ese espacio, conocí algunas de mis mejores amigas y esa amistad cambió profundamente mi vida, abriendo las puertas de donde estuve para pasar donde estoy hoy. Mujeres maravillosas, intercambios maravillosos, lecciones maravillosas. El Internet tuvo un significado, con ellas.

Luego de aquello entendí muchos de los significados del ciberespacio. Muchas posibilidades de mejorar la vida de las personas y de hacer del mundo un mundo más justo. Veo como las personas pueden estar juntas en una manera intrínseca, sobrepasando distancias y diferencias en esta era de la comunicación y la información, interactuando. Después de todo, comunicarse es establecer relaciones y es para aquello que la humanidad existe. Aún en la vida diaria, es imposible olvidar la razón por la que me sumergí en el océano de la tecnología y la información: la similitud del Internet con el arte de vincular puntos, de establecer flujos de información, uniendo personas. El arte de entrelazarse.

Mediante esto podemos crear nuevos patrones de sociedades, juntar diferentes tendencias y proponer un nuevo orden, nuevos significados, nuevos propósitos. ¿No están los hombres y mujeres hilando y entretejiendo la inmensa web- la www? Veo que la "world wide web" está hecha de seres humanos, entrelazando sus destinos, capaces de usar la nueva tecnología y los nuevos medios en nombre de los valores como la ética, la búsqueda de la justicia social, la igualdad y la democracia. Ese es el propósito de la tecnología en el que yo creo. Eso hace que valga la pena vencer el miedo.

 

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