Soy Aura Helena Plaza, tengo 34
años, vivo en el Distrito de Aguablanca, sector marginal de la ciudad de Cali, al
suroccidente de Colombia.
Siempre fue mi interés aprender a conocer el mundo del Internet pero cuando lo tuve
frente a mi, en unas capacitaciones que recibí cuando estudié sistemas, fue como un
salto grande y enorme porque me podía comunicar con personas en otros países en menos de
un minuto. Para mi fue difícil por no tener sino unas pequeñas clases.
Cuando me eligieron para ser parte del Proyecto Inforcauca (desarrollado entre el Centro
Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, y la Universidad Autónoma de Occidente,
CUAO) nos capacitaron en Internet y fue complicado aprender algunos programas como html;
me sentía con menos capacidad que los demás y no quería preguntar por temor a causar
risa; dije en la casa a mis hijos y a mi esposo que no quería volver a las clases y ellos
fueron los que me dieron ánimos para continuar.
Empezamos a trabajar con la comunidad y ahora me parece que es rico enseñar a las
personas que no tienen ni idea de Internet, sobretodo con los desplazados por que sienten
tanto temor y desconfianza por los mismos problemas de violencia. Quizá precisamente por
la situación que viven, estas comunidades se interesan por aprender, sobretodo las
mujeres, a pesar de que es difícil por no tener los recursos.
El Internet para mi es como una puerta abierta al mundo, pero como mujer me siento
desplazada con pocas oportunidades de opinar, deberíamos tener mas participación y no
ser tratadas como un elemento pornográfico o un objeto sexual.
El Internet, como todo, tiene sus cosas buenas y malas porque nos mejora la calidad de la
comunicación, pero nos corta la capacidad de pensar, actuar y desarrollar nuestra
creatividad. En el sitio de trabajo, el telecentro, los jóvenes, niños, adultos, todos
en general les agrada el Internet porque todo lo encuentran hecho, les ahorra el trabajo
de pintar, crear, dibujar etc.
En nuestro trabajo quienes tienen más dificultades para usar Internet son los adultos,
sienten que son muy viejos e incapaces, pero al cabo de un tiempo de explicación se
sienten seguros e importantes, con una nueva identidad de vida.
Yo he tenido una experiencia enriquecedora porque las comunidades que he
"visitado" en otras partes del mundo por medio del Internet tienen los mismos
problemas y en ocasiones mas que los de nuestras comunidades. Por medio del Internet,
algunas de estas comunidades han conseguido apoyo tanto económico como moral porque
conversan con sus familiares o amigos.